Huawei
El logo de la firma china Huawei durante el evento "5G IS ON", en Madrid | EFE/Emilio Naranjo

La tecnológica china Huawei cree que es «poco probable» que el gobierno de Estados Unidos les retire el veto, indicó este viernes Eric Xu, vicepresidente ejecutivo.

«La extensión de 90 días no ha tenido ningún impacto» en la empresa, afirmó el directivo.

Xu hizo estas declaraciones durante un evento celebrado en la ciudad de Shenzhen, en el sureste de China, en el que presentó el procesador de inteligencia artificial Ascend 910.

Huawei aseguró que es «el más potente del mundo», y la plataforma de computación de inteligencia artificial MindSpore.

«Ya nos hemos acostumbrado a vivir y trabajar con las restricciones. Creemos que no es muy probable que Huawei sea liberada de tal estado», apuntó.

El también presidente rotatorio de la compañía aseguró que «la situación es mucho mejor ahora» que el pasado 17 de junio, cuando aseguró que las ventas de teléfonos al extranjero habían caído 40%.

No obstante, Xu contempló la posibilidad de que la facturación derivada de ventas de dispositivos inteligentes caiga en 10.000 millones de dólares.

Con respecto a las compañías con las que Huawei ya no podrá mantener vínculos comerciales si el veto finalmente entra en vigor, Xu aseguró que «siempre habrá otras empresas alternativas».

Hablando concretamente de los progresos en el campo de la inteligencia artificial, el ejecutivo aseguró que el veto estadounidense «no ha tenido impacto» en la estrategia de la firma para desarrollar productos en este segmento.

En contexto

La decisión de vetar a la compañía china en Estados Unidos se remonta a mediados de mayo, cuando el Departamento de Comercio incluyó a Huawei en la «lista de entidades» que suponen una «amenaza» para el país.

El Ejecutivo encabezado recela de los vínculos de la empresa con el Gobierno de China y asegura tener sospechas de que Huawei podría usar sus teléfonos móviles para espiar.

La tecnológica china se ha visto así en el ojo del huracán de la guerra comercial que Pekín y Washington libran desde marzo de 2018, que se ha recrudecido en las últimas semanas.