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Marine Traffic

La tecnología para ocultar la ubicación de un barco, utilizada anteriormente para las fuerzas armadas del mundo, se extiende rápidamente a través de la industria marítima a medida que gobiernos como Irán y Venezuela buscan eludir las sanciones de Estados Unidos.

Joshua Goodman, periodista de The Associated Press, entrevistó a Matan Peled, exoficial naval israelí y cofundador de Windward, una empresa de inteligencia marítima cuyos datos son utilizados por el gobierno de Estados Unidos para investigar violaciones de sanciones.

Peled reveló que desde enero de 2020 ha detectado más de 200 embarcaciones involucradas en al menos 350 incidentes en los que parecen haber manipulado electrónicamente su ubicación en el GPS.

Señaló que en la actualidad es una situación fuera de control y que no está impulsada por países o superpotencias. «Se trata de empresas ordinarias que utilizan esta técnica. La escala es asombrosa».

Windward pudo identificar barcos sospechosos utilizando tecnología que detecta huellas digitales que no corresponden a movimientos reales, como giros cerrados a una velocidad vertiginosa o deriva en forma de círculos.

Riesgos para la seguridad nacional

Peled dijo que esta técnica de manipulación electrónica que recién está surgiendo en el transporte marítimo comercial, representa graves riesgos para la seguridad nacional, ambiental y marítima.

William Fallon, un almirante retirado de cuatro estrellas y exjefe del Comando del Pacífico de Estados Unidos, coincidió con Peled: «Cada vez que puedes engañar a alguien para que crea que estás en un lugar donde no estás es preocupante”.

Fallon mencionó el caso de un petrolero de 183 metros de largo que fue rastreado navegando hacia Irak, cuando en realidad estaba cargando crudo en Irán, país que tiene prohibido vender su petróleo por las sanciones de Estados Unidos.

El petrolero zarpó el 11 de febrero de 2021 desde los Emiratos Árabes Unidos, informando que su destino era Basora, Irak. Cuando estaba a 20 millas náuticas de distancia, su sistema de navegación global comenzó a mostrar extraños patrones de deriva.

Doce días después, su transmisión se estabilizó y se pudo rastrear su regreso a través del estrecho de Ormuz a la velocidad normal de navegación, esta vez completamente cargado de crudo.

Venezuela en la mira

Los investigadores de Global Fishing Watch, que utiliza datos satelitales para monitorear la actividad en el mar, han hecho hallazgos similares a los de Windward.

A la fecha, han identificado 30 barcos cuyas ubicaciones, según lo informado en las plataformas de seguimiento de barcos, caían regularmente fuera del alcance del satélite que recibe la posición del barco.

Entre los barcos capturados sospechosos está el Tulip, un petrolero con bandera panameña. Durante casi seis meses en 2021, transmitió su posición a lo largo de la costa oeste de África. Pero el satélite que debería haber captado los movimientos del barco a menudo estaba a miles de kilómetros de distancia, lo que sugiere que el barco probablemente estaba en Venezuela.

The Associated Press obtuvo documentos internos de Pdvsa que indican que el Tulip cargó 450.000 barriles de gasolina durante los primeros 15 días de septiembre.

Al igual que otros de los buques sospechosos, el crudo fue comprado por una empresa fantasma, M and Y Trading Co., registrada en Hong Kong en noviembre de 2020, según los documentos vistos por The Associated Press.

De las 200 embarcaciones identificadas por Windward, la mayoría mostró patrones similares de engaño como la desactivación de los sistemas de seguimiento en el barco, la falsificación del estado de la bandera de una embarcación o el cambio constante de propiedad de una empresa ficticia a otra.


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