A pesar de que el gobierno ha asegurado en reiteradas ocasiones que va a incrementar la producción petrolera, la información que le envía a la Organización de Países Exportadores de Petróleo indica que el declive del bombeo persiste, lo que afecta aún más las finanzas nacionales.

Las cifras del Ministerio de Petróleo reflejadas en el boletín de la OPEP muestran que el mes pasado Pdvsa produjo en promedio 1,5 millones de barriles por día, una caída de 183.000 barriles o 3,7%, en comparación con enero pasado que fue de 1,76 millones de barriles diarios.

El declive es aún mayor si se toma en consideración el nivel de producción que había en febrero de 2013, dos meses antes de que el mandatario Nicolás Maduro tomara formalmente el poder. Entonces, la producción era de 2,74 millones de barriles por día. Es decir, que durante su gestión se han dejado de producir 1,16 millones de barriles al día.

La importante contracción que ha habido en la principal empresa del país ha llevado a que se reduzcan las exportaciones que proveen más de 90% de las divisas. Analistas aseguran que por la caída de la producción se han dejado de percibir más de 15 millardos de dólares.

Sostienen que la contracción de las exportaciones no ha sido más alta porque debido a la recesión económica el consumo interno de hidrocarburos ha mermado.

El resultado que se reportó de febrero va en dirección contraria a las declaraciones de Maduro, que recientemente prometió que en el primer semestre de este año recuperarían 70% de la producción petrolera perdida.

Las razones. El mandatario ha afirmado que la producción se ha visto afectada entre otras cosas por una trama de corrupción. Sin embargo, expertos petroleros y dirigentes sindicales coinciden en que la producción ha mermado como consecuencia de una cadena de malas decisiones tomadas por el presidente Hugo Chávez y por Maduro, que van desde el despido de personal calificado hasta la falta de inversiones.

Orlando Ochoa, economista y profesor universitario, precisó que por falta de divisas, las autoridades no han podido importar los diluyentes necesarios para tratar el crudo y tampoco han solucionado los problemas que se presentan en la cadena de suministros, en las plantas de almacenamiento y en oleoductos.

Afirmó que la producción también se ha visto perjudicada por asuntos operativos, que se han agudizado en la gestión del general Manuel Quevedo. Agregó que no le han pagado a las empresas proveedoras de servicios y hay dificultades para trasladar a los trabajadores, para alimentarlos y hasta para suministrar el agua que se usa en los pozos.

“A pesar de que esos pagos son en bolívares tampoco se hacen. Cuando se indaga qué ha pasado lo que encontramos es que había contratos previos a la llegada de Quevedo que fueron rescindidos”.

Ochoa dijo que Pdvsa también se ha visto muy afectada por la renuncia de buena parte del personal con más experiencia.

El economista indicó que para revertir la caída de la producción es esencial que se hagan cambios en el modelo económico, que se detenga la hiperinflación y se estabilice el tipo de cambio, de modo que los inversionistas traigan su dinero. Si se mantienen las condiciones actuales la meta de Maduro es impensable.

La Administración de Información de Energía de Estados Unidos también cree que si se mantienen las condiciones actuales, la producción petrolera de Venezuela continuará en picada. En un reporte sostienen que el desplome se prolongará por lo menos hasta finales de 2019.


Venezuela en los últimos lugares

La mayoría de los países de América Latina todavía no están bien preparados para afrontar la transición energética, según un informe publicado por el Foro Económico Mundial en el que se analizan 114 países, entre ellos varios latinoamericanos.

El análisis “Promover una transición energética efectiva” fue publicado en el Foro Económico Mundial sobre América Latina, que se celebra en Sao Paulo. De acuerdo con esta evaluación, que clasifica a los países en función del estado actual de sus sistemas energéticos y su nivel de preparación estructural para adaptarse a las futuras necesidades de energía, América Latina debe mejorar en varias áreas, como la innovación, el desarrollo del capital humano, la seguridad de las inversiones y la eficacia del marco institucional.

Entre los países que están menos preparados para la transición está Venezuela, que quedó a cuatro puestos de cerrar la lista, en la posición 111, solo por delante de Kirguizistán, Suráfrica y Zimbabue.