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Ariannys Hernández - El Nacional

Para los emprendedores iniciar cualquier proyecto en Venezuela podría resultar difícil y hasta frustrante por la convulsionada situación económica que azota el país desde hace varios años, a lo que ahora se le suma la pandemia del covid-19. Muchos, sin embargo, no dudan en arriesgarse e iniciar con el emprendimiento de sus sueños, aunque esto represente un sacrificio que pocos están preparados para enfrentar.

Ariannys Hernández y David Padrón forman parte de la lista de profesionales que dejaron a un lado su vocación y se abocaron a cumplir nuevos retos. Ambos son periodistas y desde  2019 sus vidas cambiaron.

Ariannys contó a El Nacional que al pisar Barquisimeto, donde regresaron luego de un año en Perú donde sufrieron malos tratos y explotación laboral, tenían en los bolsillos solo 250 dólares. Eso no les impidió convertirse en emprendedores.

“Decidimos hacer un negocio de comida rápida porque a mi esposo le gusta, pero él quería innovar en el sentido de no hacer lo mismo. Quería vender algo que no hay mucho acá, que son las cachapas. Además, con ellas hay más versatilidad a la hora de combinar sabores”, explicó.

Al no tener dinero para alquilar un local, hicieron un carro de paletas de madera. David fue el encargado de diseñar la idea. Al terminarla, llamaron a un carpintero y con algunos materiales que tenía la mamá de Ariannys se ayudaron.

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El diseño del carrito lo realizó David Padrón | Foto: Ariannys Hernández – El Nacional

“Comprar las tablas para el carrito fue algo inesperado”, recordó entre risas.

“Le contamos a mi mamá lo que queríamos hacer y ella llegó con la información de que un vecino tenías las paletas. La mayoría de las cosas fueron así: mi mamá las tenía o las comprábamos. Fue todo muy bonito porque era algo que se quería. Mi esposo se emocionaba con cada cosa que se obtenía”, añadió.

Los inicios como emprendedores

Como todo comienzo, no hubo volumen de ventas al principio, pero eso no los amilanó y poco a poco aumentaron.

Sobre los insumos, Ariannys reconoce que tampoco ha sido fácil: “El maíz se pone difícil de conseguir; el queso de mano es costoso, a veces tenemos que buscar dinero de donde no tenemos para comprarlo. Pero sí se puede hacer y ahí estamos”.

Ellos son los únicos que forman el equipo de trabajo y las tareas se las reparten: mientras él se encarga de pelar el jojoto, desgranarlo, molerlo y hacer las cachapas, ella limpia los utensilios, las mesas, los platos y atiende a los clientes.

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Antes de la cuarentena, el carrito de cachapas estaba ubicado en la calle 15 con 55 de Barquisimeto | Foto: Ariannys Hernández – El Nacional

Estos emprendedores venezolanos ofrecen un menú que evoca cada rincón de Venezuela. La tradicional cachapa con queso de mano es el plato principal. También tienen con carne mechada y queso de mano; con cochino frito y queso de mano; con pollo, lomito y queso de mano; y con parrilla que incluye lomito, pollo, chuleta, chorizo y queso de mano.

“Ahí será su sueño completamente realizado”

Desde que comenzaron, en septiembre de 2019, hasta el inicio de la cuarentena a mediados de marzo, el carrito de cachapas estaba ubicado en la calle 15 con carrera 55 de Barquisimeto. El siguiente paso es encontrar un local comercial.

“En un futuro no muy lejano esperamos conseguir un local, con el favor de Dios, para poder estar más cómodos y atender mejor a los clientes porque ahora solo tenemos dos mesas”, dijo Ariannys.

El verdadero sueño de David es, sin embargo, tener un fruit truck de cachapas: “Él dice que cuando lo tenga ahí será su sueño completamente realizado”.

“En Venezuela hay que buscarle la vuelta a todo”, indicó.

Ni la cuarentena ni la escasez de gasolina los detiene

Desde el pasado 16 de marzo, cuando el régimen de Nicolás Maduro decretó una cuarentena para evitar la propagación del nuevo coronavirus en el país, muchas cosas cambiaron para la pareja. Esto no los detuvo y, a pesar de las dificultades, se reinventaron.

Al día siguiente comenzaron con la modalidad de delivery o solo para llevar. Esa primera semana se movilizaron con su vehículo para repartir los pedidos. Otro problema se le sumó: el suministro de gasolina.

“Hay que producir para sobrevivir. David consiguió una bicicleta y él mismo hace el delivery”, indicó Ariannys que ahora, por seguridad, debe quedarse en casa con su bebé.

“Como estábamos en la calle, él llevo todo a casa de su mamá y desde ahí prepara las cachapas. Le tocó hacerlo todo solo”, agregó.

Desde que iniciaron nunca han pensado que fuese una decisión errada. Aseguraron que, aunque en el país el dinero no da para vivir como reyes, pueden estar tranquilos y cómodos porque las cosas básicas pueden cubrirlas.

@Eileen_Garcia


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