En su Reporte Global de Crisis Alimentarias 2017, la FAO señala que el “empeoramiento de la situación económica en Venezuela puede causar una fuerte escasez de bienes de consumo, incluyendo comida y medicina. Por tanto, la seguridad alimentaria necesita ser monitoreada”.

Sin embargo, la organización apunta que carece de datos confiables y actuales sobre la situación del país.

La FAO estudió a 48 países, de los cuales 22 afrontan graves crisis alimentarias este año, por lo que advierte que se debe extremar la vigilancia y actuar para prevenir nuevas hambrunas.

El informe también afirma que se necesitan más fondos para estudiar países donde no se tienen datos recientes suficientes o hay discrepancias entre organizaciones sobre el nivel de inseguridad alimentaria, como son los casos de  Venezuela,  Corea del Norte, Eritrea y Pakistán.

Este planteamiento del organismo contrasta con su posición anterior: ha otorgado a Venezuela dos premios por la “reducción de la pobreza y el hambre”.

Venezuela afronta una grave crisis, que está lejos de aliviarse. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe indicó ayer que la economía del país caerá 7,2%, que coincide con la proyección publicada la semana pasada por el Fondo Monetario Internacional, que calculó una contracción del producto interno bruto de 7,1%.

“La grave crisis humanitaria que está en curso se ve complicada por el empeoramiento de la pobreza, el colapso del sistema de salud, crecientes preocupaciones en materia de seguridad y un éxodo cada vez mayor de gente a países vecinos”, señaló el FMI.