El experto en reestructuración de deuda que la Presidencia interina de Venezuela contrató ha hecho estudios sobre la situación económica de Venezuela desde 2017. Lee C. Buchheit redactó un papel de trabajo que firma junto con Mitu Gulati y se titula “¿Cómo reestructurar la deuda venezolana?”.

En una nota de prensa enviada por la Presidencia Interina, el domingo se conoció que fueron contratados los servicios de Lee C. Buchheit para que asesore en la reestructuración de la deuda acumulada por los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Aunque Buchheit se encuentra retirado, pues trabajó durante 43 años asesorando en la materia, va a asistir a Juan Guaidó y su gobierno como una actividad pro bono, es decir, sin cobrar honorarios, gracias al apoyo de la Unidad de Asesoría y Resolución de Disputas, de Londres.

Buchheit encabezó los equipos encargados de reestructurar la deuda de Grecia en 2012, que alcanzó un monto de 206.000 millones de dólares. Antes, dirigió un trabajo similar con la deuda por 140.000 millones contraída por el gobierno de Saddam Hussein en Irak, entre los años 2005 y 2008.

Sobre su contratación, Ricardo Hausmann, representante del gobierno interino ante el Banco Interamericano de Desarrollo, dijo: “Buchheit cuenta con un gran respeto en la comunidad de deudores soberanos, así como entre los acreedores comerciales, los prestamistas gubernamentales y los actores del sector oficial. La resolución del colosal inventario de obligaciones contraídas por los gobiernos de Chávez y Maduro constituirá una de las tareas más complejas en la historia de las reestructuraciones soberanas. El gobierno del presidente encargado y la Asamblea Nacional están comprometidos en contratar un equipo de asesores de clase mundial para asistir en este proceso”.

El diagnóstico del experto

Los expertos calculan que la deuda acumulada por los dos regímenes de Chávez y Maduro es un poco más de 150.000 millones de dólares. Ya para 2017 Buchheit había estudiado el caso y presentado un papel junto con el profesor de la Escuela de Leyes de la Universidad de Duke (Estados Unidos), Mitu Gulati.

Gulati también lleva un seminario denominado “Los bonos del hambre de Venezuela” (Venezuela’s «Hunger» Bonds) que se puede ver en Youtube.

El documento que los dos expertos escribieron en 2017 sobre la deuda venezolana dice: «Existe un consenso entre la mayoría de analistas que Venezuela no puede continuar con su política de honrar completa y puntualmente el servicio de su deuda externa al costo de una reducción tan sustancial de sus importaciones. El costo social de esta política se está volviendo insostenible. Como medida transitoria, Venezuela podría intentar llevar a cabo algún tipo de restructuración ‘blanda’ de su deuda y que se presente al mercado, quizás, como una operación de ‘manejo voluntario de obligaciones’. La alternativa sería llevar a cabo una reestructuración de deuda a gran escala en la cual no solo se esperaría una la amplísima participación de los acreedores, sino que, en términos eufemísticos, se fomentaría».

Para conseguir este objetivo, los expertos hablan de ciertas premisas que en materia económica se tienen que tomar en cuenta. Comienzan por advertir que es muy difícil esperar que los acreedores difieran o reduzcan sus reclamos, a menos que se presente un programa de ajustes económicos para resolver los problemas del país. “Algunos de los tenedores de bonos podrían aceptar una restructuración, sujeta a casi cualesquiera condiciones, siempre y cuando crean que la restructuración propuesta es la única forma de evitar un incumplimiento abierto con respecto a los instrumentos que poseen”.

Ya hace dos años, Buchheit afirmaba que Venezuela no tiene muchas opciones que no sea la reestructuración total, pero pronostican que para ese momento “cuando los reestructuradores entren en acción, ya se habrán agotado las reservas internacionales; se habrán quemado los puentes con las instituciones financieras internacionales; no se habrán cancelado las deudas con los suplidores; la producción petrolera habrá declinado más aún y los ciudadanos estarán más hambrientos y enardecidos”.

Lo que ponen en claro en este papel de trabajo Buchheit y Gulati es que para hacer cualquier reforma o programa de reestructuración será necesaria la asistencia externa y de forma inmediata. “Probablemente las necesidades más inmediatas serán de índole humanitaria –alimentos y medicamentos encabezando la lista. Esta situación conllevará casi seguramente una visita del Fondo Monetario Internacional, institución de poca estima en el país y que ha sido evitada por las autoridades venezolanas. El objetivo de esto será desbloquear la asistencia financiera del FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo y quizás de algunos socios bilaterales en el plazo más perentorio posible”.