Los ferieros no pueden hacer hasta dos días de fila para comprar gasolina debido a que ese tiempo tienen que invertirlo en colectar las hortalizas de las granjas con el objeto de distribuirlas en el resto del país. En vista de ello se han visto obligados a adquirir el combustible a revendedores que exigen entre 20.000 y 40.000 pesos colombianos por 20 litros, que equivalen a 140 y 230 bolívares soberanos.

Este importe se suma al valor final del producto que es ofrecido en las ferias de verduras en calles y avenidas.

Incluso la falta de combustible ha incidido en el precio de los productos del campo que se subastan en la bolsa agrícola de La Grita cada domingo. Desde hace un mes, las fallas en el suministro del gasolina han impactado a los productores que llevan sus cosechas a la bolsa, donde se fija el precio al primer comprador.

En una semana el saco de 60 kilos de cebolla pasó de 2.000 bolívares soberanos a 3.300 bolívares soberanos. Al kilo del producto en la calle al consumidor se le suma ese gasto, más las bolsas, los fletes, las comidas del camino y la compra dolarizada de los insumos.

Víctor Velasco, director de asuntos agropecuarios de Fedecámaras Táchira, indicó que no ha habido un acercamiento con funcionarios de Petróleos de Venezuela ni del gobierno para procurar un despacho y suministro rápido y efectivo para los trabajadores.

“Las colas son inmensas. Y a veces tenemos que pasar horas con la mercancía cargada bajo el sol para poder echar gasolina”, señaló el feriero José Sánchez.


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