Desde 2004, el consumo de alimentos ha sufrido grandes cambios en Venezuela, como consecuencia de la dependencia en las importaciones y la caída de los precios del petróleo, que afectaron el poder adquisitivo y la oferta disponible.

Un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) indica que la caída general del consumo se da a partir de 2014, pues los precios petroleros se desplomaron y esto influyó en el aumento de los precios y la disminución dramática del poder adquisitivo del venezolano promedio.

Las fuentes oficiales para el consumo físico de alimentos ofrecen data hasta 2015, así que los recopiladores actualizaron la información hasta 2017, a partir de las tendencias ofrecidas por las Encuestas de Condiciones de Vida (Encovi), llevadas a cabo por la UCAB, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar.

El economista Luís Zambrano, que se ha dedicado a la investigación macroeconómica en el IIES, indicó en una entrevista a El Nacional Web que las implicaciones futuras de los cambios que han ocurrido en el patrón de consumo de alimentos se centran en el desarrollo óptimo de los habitantes.

“Venezuela estuvo por encima de los niveles de América Latina hasta 2004 y eso era un indicador del bienestar de la sociedad venezolana”, expresó el investigador.

Advirtió que “los cambios bruscos que se han producido por las reducciones sostenidas del consumo son centrales al decrecimiento del bienestar y el desarrollo óptimo de los habitantes, especialmente a futuro, pues las nuevas generaciones se verán afectadas seriamente, en todos los aspectos posibles”.

El consumo de alimentos

El consumo de diversos rubros alimenticios como de los cereales, la yuca, las caraotas, las proteínas animales, la leche y sus derivados, el café y la sal  tuvo su momento más alto en 2011, pero a partir de 2012 decreció de forma vertiginosa.

El atún enlatado se mantuvo constante. Aunque su nivel más alto fue en 2011, la disminución no fue tan drástica como en otros rubros; por ejemplo, las naranjas, las sardinas enlatadas y el pescado fresco.  Otros rubros, como el azúcar y las frutas, mantuvieron sus niveles, con mínimas variaciones.

Importaciones / producción interna

Una de los principales motivos del desplome del consumo se debe a que la dependencia en las importaciones para surtir el mercado limitó la oferta de alimentos por la restricción de las divisas para adquirirlos, pues el acceso expedito y libre a los mercados internacionales ha sido reducido considerablemente; así como a la mejora y adquisición de los equipos y materia prima para aumentar la producción interna que supla los huecos que deja la poca importación.

Si bien el informe indica que “hay restricciones asociadas a la calidad y cantidad disponible de información, que limitan la comparación entre las cifras relacionadas con la demanda y la oferta de alimentos en el mercado interno”, se analiza cómo se comportan las importaciones oficiales con respecto a la estimación de la producción interna.

Poder adquisitivo

El Instituto Nacional de Estadística ofrece data acerca de los ingresos de los hogares hasta el primer semestre de 2011, por lo que los investigadores actualizaron sus datos realizando estimaciones entre la información ofrecida por el Banco Central de Venezuela sobre el ingreso nacional disponible y los resultados implícitos obtenidos por la Encovi.

A partir de 2004, el costo de la canasta alimentaria comienza a diferenciarse dramáticamente del índice de precios del consumidor, que es estimado por el Banco Central de Venezuela. Es decir, los alimentos aumentan de precio mucho más rápido que la tasa de inflación promedio de todos los bienes y servicios que componen la canasta básica. Diez años más tarde se profundiza la diferencia cuando la tasa de inflación se incrementó.

Estos cambios estructurales en el poder adquisitivo del venezolano para obtener alimentos ha llevado a que los gustos alimenticios se adapten a la poca oferta -importada- que existe en el mercado. A largo plazo esta situación modificará de manera impredecible el desempeño del sector agroalimentario venezolano y puede cambiar la preferencia de los venezolanos por los productos locales.

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