Brasil libre comercio
Foto: Twitter/Mike Pompeo

Ernesto Araújo, ministro de Exteriores de Brasil, calificó de santo grial el acuerdo de libre comercio que está negociando con Estados Unidos. Aráujo aseguró que será anunciado pronto, aunque todavía no hay una fecha específica.

«Estamos mucho más cerca de un acuerdo de comercio. Nos estamos acercando a eso, quizás sea el santo grial de la política exterior de Brasil, por lo menos para el sector privado, que durante mucho tiempo ha soñado con algún tipo de pacto entre Estados Unidos y Brasil», manifestó en una rueda de prensa.

Araújo destacó esas negociaciones comerciales como el mayor logro de su visita de tres días a Washington. Se reunió con su homólogo estadounidense, Mike Pompeo; con el titular de Comercio, Wilbur Ross, y el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow.

No obstante, el responsable de Exteriores reconoció que todavía no hay una fecha específica para anunciar el pacto. Tampoco hay un texto con las novedades en la relación comercial.

Explicó que los gobiernos de Trump y de Jair Bolsonaro están negociando en términos genéricos. Por ahora, el objetivo es concretar cuotas para el intercambio de bienes específicos, como carne y acero.

Posteriormente, ambas naciones definirán un pacto de libre comercio que elimine o rebaje de manera sustancial los aranceles.

«Estamos creando un paquete muy interesante en el área comercial siguiendo la directiva de los presidentes que quieren ir hacia un pacto de libre comercio», subrayó Araújo.

Visión ultraderechista

Pompeo prometió este viernes que Estados Unidos hará crecer los intercambios económicos con el gigante suramericano.

«Todo el esfuerzo de Brasil le da a Estados Unidos una gran confianza para cooperar de nuevas formas. Vamos a hacer crecer nuestra relación comercial, que ya es de 100.000 millones de dólares anuales», manifestó Pompeo.

Actualmente, Brasil y Estados Unidos mantienen un acuerdo comercial que fue firmado en 2011, pero que no acabó con los gravámenes que se imponen a los bienes al pasar la frontera.

La Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos el comercio de bienes y servicios entre Estados Unidos y Brasil sumó 103.900 millones de dólares en 2018.

Tanto Pompeo como Araújo presidieron en el Departamento de Estado un tipo de reunión estratégica de alto nivel que hacía siete años que no se celebraba.

Se trata, coincidieron ambos funcionarios, de una muestra de la visión común que los ultraderechistas Trump y Bolsonaro suscribieron en su primer encuentro en la Casa Blanca en marzo, cuando prometieron marcar la política americana con su ferviente oposición al socialismo.

Fondos para la Amazonía

Pompeo y Araújo se comprometieron con promover el desarrollo de iniciativas privadas en la Amazonía, devorada por el fuego en las últimas semanas.

Ambos concretaron una iniciativa que ya delinearon en marzo Trump y Bolsonaro y destacaron el establecimiento de Estados Unidos de un fondo de 100 millones de dólares para que, durante 11 años, Brasil pueda promover la biodiversidad de la principal floresta tropical del mundo.

Ninguno de los representantes de Exteriores concretó cuándo se producirá el desembolso de fondos y cuál será su uso específico.

En declaraciones a la prensa, Araújo se limitó a insistir en que el incendio de la Amazonía es un asunto de Brasil y no compete al resto de las naciones. A su juicio, se entrometen en la soberanía cuando sugieren tomar medidas a escala internacional.

El equipo de Bolsonaro vio con muy malos ojos que gobiernos como el de Francia hayan puesto el tema de la Amazonía en la agenda mundial. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, llevó esa crisis medioambiental a la cumbre del G7 que se celebró a finales de agosto en Biarritz.

Dando un espaldarazo a Bolsonaro, la Casa Blanca ya ha dicho que no estuvo de acuerdo con esa acción de Macron.

Brasil y EE UU, los dos países más poblados del continente americano, viven un nuevo episodio en sus relaciones bilaterales bajo los gobiernos de Trump y Bolsonaro.

Trump designó a Brasil como aliado militar estratégico de Estados Unidos fuera de la OTAN, lo que permite profundizar la cooperación militar con esa nación.

Además, ambos países mantienen una fuerte alianza en la política hacia Venezuela, donde lideran una campaña para deponer al presidente, Nicolás Maduro, y poner en su lugar al líder opositor Juan Guaidó, reconocido como jefe de Estado interino por medio centenar de naciones.