Desde el principio de la llamada «revolución bolivariana» Rusia ha mostrado su apoyo al gobierno de Venezuela. Sin embargo, la situación de inestabilidad política y económica que vive el país caribeño encabezado por el régimen de Nicolás Maduro ha incidido directamente en el apoyo irrestricto de ese país. 

El investigador del Foreign Policy Research Institute (un instituto de investigación de política exterior) de Londres, Maximilian Hess, afirmó en entrevista a The New York Times que los vínculos económicos entre Rusia y Venezuela se han reducido significativamente.

Aseguró que las políticas actuales en la realidad son de bajo costo, pero orquestadas geopolíticamente para conservar el respaldo clave de las fuerzas armadas y el partido oficialista.

Hess explicó que el gobierno ruso no ha llenado los vacíos que dejan sus empresas y se ha negado a otorgarle nuevas líneas de crédito a Venezuela, a comprometerse con nuevas inversiones y a condonar deudas existentes para facilitarle a Maduro enfrentar a la oposición.

Datos de la aduana rusa revelaron que el país solo exportó a Venezuela bienes por un valor de 36 millones de dólares en el primer cuatrimentre del año, menos de la mitad de lo que envió hace 3 años. En comparación con el año anterior, las ventas de trigo ruso a Venezuela, promocionadas como remplazo del grano estadounidense, se desplomaron 60% durante la temporada de exportaciones agrícolas rusas que terminó en abril, una décima parte de la demanda anual de trigo en Venezuela.

Debido al extendido uso del dólar en el sistema financiero ruso, el riesgo de sufrir sanciones estadounidenses supera por mucho las posibles ganancias derivadas del intercambio comercial con Venezuela, dijeron voceros de los más grandes bancos de Moscú que prefirieron permanecer en el anonimato.

Hasta el mes de abril ninguno de estos bancos otorgó líneas de crédito a empresas del país suramericano. Ese mismo mes un banco nacional ruso eliminó casi toda su cartera de crédito con Venezuela tras dar por terminada una relación bancaria con el gobierno de Maduro.

El conglomerado industrial ruso RosTec, responsable de la mayoría de las exportaciones de ese país en materia de defensa, redujo su involucramiento en Venezuela debido a incumplimientos en el pago de facturas, por lo que no renovaron una serie de contratos de mantenimiento de armamento.

La petrolera rusa Rosneft ha ayudado especialmente a Pdvsa a cambiar la ruta de algunas de sus exportaciones petroleras afectadas por las sanciones estadounidenses, para enviarlas a Asia. Pero recalcaron que «sus operaciones en Venezuela son estrictamente comerciales». 

Los préstamos que la empresa le otorgó a Pdvsa se redujeron más de la mitad solo en un año, y ahora se ubican en 1.800 millones de dólares, de acuerdo con los estados financieros de la petrolera rusa.

Con información de The New York Times