La hispano-venezolana Garbiñe Muguruza trata de apagar las expectativas que se han generado sobre ella tras su nueva clasificación para octavos de final de Roland Garros, el lugar donde ganó su primer Grand Slam, y señala que se toma cada partido «como una final».

«No me siente especialmente confiada. Todos los partidos son importantes. Cuantas más victorias logras, más confianza tienes, pero ojalá me sintiera con tanta confianza como decís que aparento», aseguró tras derrotar en tercera ronda a la ucraniana Elina Svitolina por 6-3 y 3-3 en una hora y 28 minutos. «No quiero comparar con otros años, no le doy vueltas a cómo me veo, a cómo me siento. Yo simplemente hago los deberes, intento trabajar duro, tomarme cada partido como si fuera una final. Es un torneo que me gusta mucho, me quiero ir de aquí dando lo mejor y lo simplifico mucho. Compararme hace mucho daño, trato de mantenerme alejada de eso», aseguró.

La ganadora de 2016 se medirá por un puesto en cuartos contra la vencedora del duelo entre la estadounidense Sloane Stephens, séptima favorita, y la eslovena Polona Hercog.