Nadal Roland Garros
Foto: @AllAboutHQ

El español Rafa Nadal, catorce veces campeón del torneo, afirmó este sábado que hay «grandes opciones» de que la edición de Roland Garros que comienza el domingo sea la última de su carrera, aunque sin cerrar la puerta «al 100%».

«Hay grandes opciones de que sea mi último Roland Garros», dijo Nadal en una conferencia de prensa en la pista central del único Grand Slam que se juega sobre tierra batida. «No puedo decirlo al 100%, nadie sabe qué puede pasar», dijo.

«He atravesado un largo proceso de recuperación. Ahora voy mejor que hace un mes. Así que no quiero cerrar la puerta al 100%», añadió.

Nadal insistió en que actualmente va «día a día», siguiendo sus sensaciones en la pista y el estado de su cuerpo.

«Igual dentro de un mes, o de cuatro días, os digo que ya no merece la pena, que se tiene que acabar. No lo sé», apuntó ante las preguntas de los periodistas, que llenaron la sala de prensa de la pista Philippe Chatrier, el escenario de los éxitos más emblemáticos de su carrera deportiva.

El mallorquín insistió en esa idea pero quiso marcar diferencias por ejemplo con el torneo de Madrid, donde a finales de abril sí que puso punto final a su participación de manera definitiva, tras caer en los octavos de final.

«Madrid sí que fue mi último Madrid, eso al 100%. Madrid es un torneo que ya he vivido, se cerró el círculo y queda cerrado», indicó.

Nadal afirmó que tras el «desastre» de Roma, donde perdió en la segunda ronda contra el polaco Hubert Hurkacz por 6-1 y 6-3, siente que esta semana de entrenamientos en París es «la primera» en mucho tiempo en la que se siente «libre» para golpear la bola.

«He estado mucho tiempo pensando qué movimiento hacer y cuál no. Eso mentalmente te va minando», dijo.

«Menos limitaciones»

«Estoy feliz haciendo lo que hago. He ido evolucionando bien y no entreno con demasiados dolores. Esta semana estoy con menos limitaciones o con pocas limitaciones. Si eso se alarga en el tiempo, puedo entonces seguir siendo competitivo», afirmó.

Pese a ello, su estado real para Roland Garros lo toma con cierta cautela.

«Internamente me siento mejor, en todos los sentidos, físicamente también. ¿Si voy a ser lo suficientemente competitivo? Eso no lo puedo comentar en este momento», indicó.

Otro de los elementos que le hace ser prudente al español, caído al puesto 276 del ranking ATP, es su duro rival en la primera ronda, el alemán Alexander Zverev, cuarto del ranking ATP y reciente campeón del Masters 1000 de Roma, por lo que se presenta en París como uno de los grandes favoritos al título.

«Que te toque ante un rival así es algo que puede pasar cuando no eres cabeza de serie. Hay que aceptarlo. Sobre el papel es obvio que no es el mejor sorteo, es más bien uno de los rivales más duros posibles. ¿Pero qué puedo hacer? Así ha sido el sorteo», se resignó ante el primer partido, previsto el lunes.

Un papá normal

En 2022, Nadal llegó a disputar Roland Garros también con un pie con problemas y teniendo que disputar infiltrado la final, pero para el español la situación no puede ser comparable a la actual.

«Lo de ahora es muy diferente a lo de 2022. Entonces estaba mal del pie. Salí de Roma cojo, pero mi nivel de tenis era muy alto. Venía de ganar en Australia y Acapulco, y de hacer final en Indian Wells. Jugar muy bien ante los mejores es algo que tenía reciente. Ahora no es así. Entonces sí tenía más cerca el sentirme competitivo», valoró.

«Esta es la vez que empiezo desde más atrás en vida. Además le sumamos el hecho de no ser cabeza de serie», subrayó.

En 2022 nació además su primer hijo y es la primera edición de Roland Garros que jugará tras ser padre.

«A mí hijo no voy a contarle qué ha hecho su padre, yo no soy de contar batallitas. Quiero que crezca como un chico normal, me esfuerzo para que así sea. Cuando sé dé cuenta, yo ya estaré retirado, así que me verá como un papá normal y no como un deportista que es famoso en el mundo», sonrió.


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