Fabio Quartararo aterrizó esta temporada en MotoGP tras cuatro años irregulares en Moto3 y Moto2. Su llegada al Mundial en 2015 estuvo plagada de expectativas, pero nunca terminó de cumplirlas. No fue hasta el pasado año cuando consiguió su primera y por ahora única victoria, la cual le sirvió como trampolín para hacerse con la segunda moto del Petronas Yamaha, según motorsport.com.

Sin embargo, en la categoría de las motos pesadas ha explotado. Además de proclamarse rookie del año, ha finalizado quinto en el campeonato con más podios que nunca e incluso le ha disputado varias victorias de tú a tú a Marc Márquez.

Del anonimato a estrella de Moto GP

El chico de Niza ha pasado de ser un piloto relativamente anónimo a convertirse en una de las principales estrellas de MotoGP, lo cual también está teniendo impacto en su vida fuera de los circuitos.

“Hace un año no era nadie y, de repente, con el gran cambio de rendimiento de este año, la gente comenzó a reconocerme por la calle o en el aeropuerto”, confesó Quartararo. “Lo importante es que intento seguir siendo la misma persona, no hacer cosas estúpidas, quiero seguir como antes”.

Figura clave en el mercado de pilotos

En los próximos meses, el Diablo va a ser una de las figuras claves del mercado de pilotos de cara a 2021 después de todo lo que ha demostrado haber aprendido.

“El año que viene quiero rendir mejor en las carreras, porque ya sabemos que soy rápido en clasificación. He aprendido muchas cosas sobre neumáticos, cómo pilotar una MotoGP con el tanque lleno y vacío, los mapas; demasiadas cosas como para enumerarlas todas”, explicó.

Después de acabar quinto del Mundial, en 2020 quiere dar un paso más.

“Hemos hecho una temporada increíble este año, quizás me pongo un ocho. Lo que nos faltó fue por mis errores, pero necesitaba hacerlos para aprender de cara al futuro. Es parte del trabajo. La Yamaha seguramente sea la mejor moto para un rookie y eso me ayudó. El objetivo en 2020 tiene que ser pelear por el podio y el top 5 en todas las carreras”, remarcó.