Miguel Cabrera
Miguel Cabrera durante un juego en el Ángel Stadium de Anaheim el 17 de septiembre de 2023. Foto: John McCoy/ Getty Images/ AFP

«Gracias, Miggy». El beisbol, unánimemente, rinde honor a uno de los mejores bateadores de todos los tiempos. Miguel Cabrera se despide convertido en leyenda, cumpliendo la promesa que hacía el descomunal talento de aquel prodigio que debutaba hace 21 años en las Grandes Ligas.

Sus números encandilan: 3.174 hits, average de .306, 511 jonrones, 627 dobles, 1.881 carreras impulsadas y 1.551 anotadas… y en el camino el slugger venezolano coleccionó dos premios como Jugador Más Valioso y cuatro títulos de bateo.

«Jugué con amor. Jugué duro. Voy a extrañar el beisbol, pero es lo que hay, siempre hay un final», dijo a la prensa Cabrera, de 40 años de edad, tras jugar el domingo por última ocasión en las Mayores, en una jornada muy emotiva en la que su nombre fue anunciado por sus hijos Isabella, Christopher y Brisel por los parlantes del Comerica Park de Detroit, que le ovacionó sin descanso.

Criado en una familia de deportistas en La Pedrera, barrio humilde en su natal Maracay (ciudad a 120 kilómetros de Caracas), Cabrera tenía 16 años cuando firmó con los Marlins de Florida -Marlins de Miami en la actualidad- con un bono de 1,8 millones de dólares, récord entonces para un prospecto. Su madre, Goya, había jugado softbol con la selección nacional. Su tío David, expelotero, dirigía la escuela de beisbol en la que se formó.

Había cumplido 20 años cuando en 2003 debutó en la Gran Carpa. Brilló desde el primer día, en el que dio el primero de sus imparables: un jonrón que decidió un triunfo en extrainnings.

Ganó ese año la Serie Mundial, en la que dejó su sello con un inolvidable cuadrangular, en el cuarto juego, ante Roger Clemens y los Yanquis de Nueva York.

Y en 2008 pasó de los Marlins al equipo en el que se hizo mito, los Tigres de Detroit.

No defraudó: Cabrera se retira como el tercer jugador de las Grandes Ligas que combina 3.000 inatrapables, promedio de bateo mayor de .300 y 500 jonrones. ¿Sus acompañantes? Willie Mays y Hank Aaron.

Cabrera, con sus 3.174 inatrapables, es uno de los siete peloteros latinoamericanos que cruzaron el umbral de los 3.000 junto con Albert Pujols (3.308), Adrián Beltré (3.166), Alex Rodríguez (3.115), Rod Carew (3.053), Rafael Palmeiro (3.020) y Roberto Clemente (3.000).

«Miggy es prueba viviente de que las leyendas existen», aseguró una vez AJ Hinch, mánager de Detroit.

El Salón de la Fama espera.

Miguel Cabrera
Miguel Cabrera durante un juego ante los Guardianes de Cleveland en el Comerica Park el 1 de octubre de 2023. Foto: Nic Antaya / Getty Images vía AFP

La triple corona de Miguel Cabrera

Después de ser cambiado a Detroit, Cabrera firmó contrato por ocho temporadas y 152 millones de dólares.

Hizo valer cada centavo, con tres lideratos de bateo y uno de jonrones en sus primeras seis campañas con el equipo, sus dos MVP (2012 y 2013) y una de las hazañas más escasas en el beisbol: la Triple Corona.

Cabrera encabezó la Liga Americana en 2012 en promedio (.330), vuelacercas (44) y carreras remolcadas (139), para conseguir la decimoséptima Triple Corona ofensiva en el Big Show, la primera desde 1967 y la última hasta hoy.

Tuvo premio y, como de costumbre, quebró récords. Firmó otra extensión por ocho campañas en 2014, que en la época fue el mayor contrato en la historia de cualquier deporte en Estados Unidos: 292 millones por 10 años. Ganó su cuarto título de bateo, aunque el tiempo fue pasando factura, con las lesiones como enemigo.

No todo fueron luces. Problemas con el alcohol lo llevaron a terapia en 2011. «Mil disculpas», lanzaba entonces Cabrera: «Trabajaré para ganarme el respeto de todos».

Y cumplió su promesa.

Miguel Cabrera recibió una tabla de surf durante la ceremonia de su retiro antes de jugar contra los Angelinos de Los Ángeles en el Angel Stadium de Anaheim el 16 de septiembre de 2023 en Anaheim, California. Foto: John McCoy/ Getty Images/ AFP

Sinónimo de Venezuela

Un año icónico para Cabrera fue 2015, cuando alcanzó 400 jonrones para dejar atrás a Andrés Galarraga -su ídolo de la niñez- como el grandeliga venezolano con más bambinazos.

Ya lo había dicho el mismo Galarraga: «Ese muchacho romperá todos mis récords».

Cabrera tuvo también un exitoso paso por el beisbol venezolano, con cuatro campeonatos con los Tigres de Aragua, equipo con el que debutó como profesional con 16 años de edad.

Es una figura que en Venezuela trasciende el beisbol.

«Desde niña te admiro, eres un ejemplo para el mundo y para mí. Tú eres sinónomo de Venezuela. ¡Eres el mejor, Miggy!», publicó en redes sociales la reina del atletismo, la campeona olímpica y mundial del salto triple Yulimar Rojas.

Por Esteban Rojas


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