Richard Bracho, perteneciente a una familia hípica por tradición, es uno de los jinetes venezolanos que marca pauta en los hipódromos de Estados Unidos, donde ha sido un consecuente triunfador.

El látigo zuliano, que la semana pasada alcanzó el triunfo número 500 con el ejemplar Steves Even en el circuito de Indiana Grand Race Course y ocupa el décimo lugar de la estadística en el óvalo ubicado en la localidad de Shelbyville con 27 conquistas, afirmó que está muy contento por superar las  500 victorias de por vida en Estados Unidos, cifra que pudo conseguir con anterioridad de no ser por la cantidad de accidentes que ha sufrido durante su carrera como jinete.

“He tenido muchas caídas y muchas fracturas. La última fue el año pasado en Indiana Grand, donde presenté fractura de seis costillas, lesión que puede superar para continuar ganando carreras en esta competitiva profesión”, relató el jockey de 47 años de edad, que consiguió la matricula de conducir caballos purasangre de carreras en 1985 en el estado Zulia y logró su primer triunfo con la yegua High Quality en el Hipódromo Nacional de Santa Rita.


Con hipismo en la sangre. “Mi abuelo, mi papá y cuatro tíos fueron destacados jinetes que ganaron clásicos y estadísticas en los hipódromos de La Limpia, Santa Rita y La Rinconada. Además, mi hermana, Carencia, fue la primera mujer que logró la matricula para conducir caballos purasangre de carreras en Venezuela y tengo cuatro primos activos en la profesión”, enfatizó el látigo que incursionó por primera vez a Estados Unidos en 1990, temporada en la que consiguió 20 lauros y a los dos años decidió regresar a Venezuela debido a que extrañaba a su familia y a su natal Maracaibo.

“Quizás cometí un error al no quedarme montando definitivamente en los hipódromos estadounidenses donde he conseguido importantes victorias y me he ganado el respeto de entrenadores, propietarios y colegas. Pero, gracias a Dios todo marcha bien y a finales de año tengo pensado visitar a mi familia en el Maracaibo y Caracas”, enfatizó el fusta, que en 2003 asumió nuevamente el reto de montar en Estados Unidos donde se quedó hasta 2012, luego de conquistar más de 200 competencias.


Regreso victorioso. En 2013 el jinete regresó nuevamente a Venezuela para competir en La Rinconada, donde ganó el Clásico Simón Bolívar con el tordillo Chao y otras importantes pruebas del calendario selectivo nacional con la yegua Bambera.

“No fue fácil adaptarme a la hípica estadounidense, debido a que todo es totalmente diferente a la que se practica en Venezuela. Allí hay que tener más disciplina, trabajar diariamente con esmero para destacarse en un ambiente muy difícil y se aprende a querer al caballo de carrera. En La Rinconada se pierde una prueba y todos dicen que el jinete paró el caballo. En Estados Unidos los propietarios y el entrenador buscan la manera de corregir la falla”, dijo el fusta por teléfono desde Filadelfia.

La última actuación del zuliano en La Rinconada fue el 30 de agosto de 2015, cuado ganó el Clásico Sprinters con Pedro Caimán y una carrera común con Panzer Barcelona.

“Gracias a la suspensión de seis meses que me impuso Antonio “El Potro” Álvarez en 2015, por la presunta negligencia en la conducción del ejemplar Porrón, decidí quedarme definitivamente en Estados Unidos y, en especial en Filadelfia, donde reparten buenos premios y no hay tantos venezolanos compitiendo como es el caso de Gulfstream Park”, Florida, relató el jockey que también aspira a seguir montando en Indiana Grand Race Course.

“Por los momento no pienso volver a correr en Venezuela donde el hipismo está en decadencia y cada vez peor. Si no se corrigen los innumerables problemas que lo afectan, tiende a desaparecer. La hípica venezolana ha decaído mucho. No es posible que el Gran Premio Clásico Simón Bolívar, la carrera más importante del calendario selectivo nacional, que todos los jinetes, entrenadores, criadores y propietarios quieren ganar, tenga un premio tan irrisorio como el del pasado domingo. Un jinete que llegue último en una de las peores carreras de Estados Unidos, cobra más que el ganador del Simón Bolívar en Venezuela”, dijo el látigo que recordó a Scout Gordon, Tato Zeta, Bambera, Panzer Barcelona, Pedro Caimán, Chao y King Seraf como algunos de los mejores ejemplares que le tocó montar en Venezuela.

Bracho, ganador del Clásico Simón Bolívar de 2013 con el tordillo Chao, las competencias de la Triple Corona con Bambera y Clásico el Jockey Club de Venezuela en tres ocasiones, entre otros triunfos selectivos, subrayó que en el país debe abrirse una escuela de jinetes con instructores debidamente especializados para que los aprendices salgan preparados.


503 son las victorias que ha conseguido Richard Bracho en Estados Unidos