El dirigente del club de fútbol boliviano Blooming, asesinado a tiros el pasado 4 de julio en Santa Cruz, empleaba una identidad falsa para sus actividades de narcotráfico y tenía nexos con policías procesados por actos ilícitos, revelaron las autoridades locales.

El empresario deportivo Nelson Mauriel “tenía otra identidad como Nelson Maisser Espinola”, informó en rueda de prensa Jhonny Aguilera, director de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen de Bolivia.

“Con ese nombre tenía registrado su pasaporte, con el que se estableció un flujo migratorio a países donde existen actividades de tráfico de drogas”, dijo. Bajo esa falsa identidad con la que pretendía ser ganadero, Mauriel viajó a Brasil, España, Perú y Panamá en 2016 y 2017, según Aguilera.

Las investigaciones apuntaron, además, que el dirigente de fútbol podría estar vinculado al tráfico de drogas a Brasil desde los departamentos de Santa Cruz y Beni (noreste). “Hay muchas convergencias con el accionar de una organización vinculada al tráfico de drogas a Brasil y eso corroboraría el hecho de que el señor Mauriel participaba de envíos de droga y lavado de dinero”, indicó Carlos Romero, ministro de Gobierno (Interior) de Bolivia. Paralelamente, se estableció que Mauriel mantenía vínculos con ex policías procesados por el tráfico de sustancias controladas, lo que se presume que garantizaba su impunidad. Sobre el fallecido pesaban antecedentes de narcotráfico desde el año 2001.

El empresario y dirigente deportivo fue acribillado en una céntrica calle de la ciudad de Santa Cruz, por un supuesto sicario que permanece prófugo pero que, según las autoridades, ya habría sido identificado en las imágenes de las cámaras de seguridad. En el mismo incidente resultó herido otro directivo de Blooming, que se encuentra fuera de peligro.

Como presidente del club de fútbol, Mauriel había ofrecido un millón de dólares para que Blooming superara su crisis financiera. La policía sospecha de los movimientos económicos de Sublimarker, la compañía que Mauriel operaba para el rescate económico uno de los equipos de fútbol más populares del país. El fallecido también tenía proyectado construir un estadio para el club, con capacidad para 20.000 personas.