Uruguay y Chile, rivales este lunes en el Maracaná de Rio de Janeiro, tienen una cosa en común: ambos cuentan con una pareja de atacantes demoledora. El espectáculo, en esta rivalidad que ya se ha vuelto tradicional, está servido. Falta ver cuál le hará más daño a la otra, si la formada por Edinson Cavani-Luis Suárez por Uruguay o la de Alexis Sánchez-Eduardo Vargas por Chile. 

Matador y Pistolero

Ningún portero sensato querría tener enfrente a la pareja uruguaya, al Matador y al Pistolero, dos apodos muy elocuentes. Entre los dos suman más de 200 participaciones y 100 goles con la selección, y son los mayores artilleros de la historia de la celeste (Suárez con 58 y Cavani 47). 

Pero son, sobre todo, un símbolo del fútbol de garra, astucia, temperamento y juego en equipo que caracteriza a los de Óscar Tabárez. El Maestro los convocó por primera vez en 2007 a Suárez (que comenzaba a brillar en el Groningen holandés) y a Cavani un año después (que militaba en el italiano Palermo). Desde entonces, jamás han dejado de ser la pieza clave de la celeste: en 2011, levantaron la Copa América, la número 15, y se lucieron con el cuarto puesto del Mundial de Suráfrica 2010.

El sábado, en su hotel de concentración en el acomodado sector carioca de la Barra de Tijuca, Cavani, una de las estrellas del París Saint-Germain, habló de la sintonía que tiene con su compatriota del FC Barcelona, segundo mayor anotador de la Liga española la pasada temporada, con 21 dianas (empatado con el madridista Karim Benzema). «Luis tiene una manera de jugar diferente a la mía, somos diferentes en muchos aspectos, y eso es muy positivo para nuestra selección», advirtió el tercer mayor goleador de la Liga francesa en la pasada campaña, con 18 tantos. 

Cavani, máximo goleador histórico del París SG, es un jugador de gran velocidad, de espacios abiertos y un cabeceador efectivo. Suárez saca mucha punta en la distancia corta, no da nunca una por perdida, tiene una gran intuición para desmarcarse y suele salir por las bandas. Los dos nacieron en el mismo año (1987) y la misma ciudad (Salto, noroeste), pero nunca jugaron en el mismo equipo. Cavani debutó en el Danubio uruguayo, y rápidamente dio el salto a Europa, al Palermo, donde luego pasó al Nápoles y después al PSG. Suárez destacó en el Nacional y de ahí voló al Groningen, para pasar por el Ajax y el Liverpool antes de recalar en el Camp Nou.

Máximo goleador en activo de la Copa América 

El arquero uruguayo Fernando Muslera tendrá que dejarse la piel también frente a la temible dupla de Eduardo Vargas y Alexis Sánchez, dos de Cuatro Fantásticos que deslumbraron con el bicampeonato de América de 2016 y 2017. 

Ambos llegan con mejores números y desempeño con la selección que con sus equipos. El Niño Maravilla tuvo un año tormentoso en el Manchester United de Inglaterra, donde solo jugó diez partidos y anotó un gol. Además, terminó con una lesión de tobillo, de la que se resintió en el partido contra Ecuador y podría darle problemas en el juego con los charrúas. Pero la Copa América le dio un respiro, y al marcar contra Japón y Ecuador se reafirmó como máximo goleador histórico de la Roja, con 43 goles. Su mayor esplendor lo vivió con el Arsenal y con el FC Barcelona. Alexis es un jugador de banda izquierda, de los que abre mucho juego, encara hábilmente al defensa de turno y tiene mucha llegada. 

También Vargas, el delantero del Tigres de México, ha hecho historia en la fase de grupos, con su doblete, que lo sitúa, junto con Paolo Guerrero, como máximo artillero en activo de la Copa América, con 12 dianas. Él es más un 9, jugador que se mueve en el área, que participa poco del juego colectivo, pero que tiene un gran instinto para finalizar las jugadas. Turboman se hinchó a meter goles con la Universidad de Chile en 2011, su tercer club como profesional, y desde entonces ha pasado por el Nápoles, Gremio, Valencia, Queens Park Rangers, TSG Hoffenheim. Desde hace tres años tiene un notable desempeño en el Tigres de México.