La acción de la LVBP fue retrasada tres semanas
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La primera mitad de la temporada quedó atrás. Todos los equipos de la LVBP iniciaron ya la segunda y última parte, y debido a lo corto del calendario, se trata de prácticamente una recta final. ¿Qué se puede esperar de cada divisa en este trecho que falta, visto lo sucedido hasta ahora y evaluando los anuncios, próximas incorporaciones y posibles deserciones?

Lara y Zulia vuelan con comodidad en la cima. Es muy poco probable que se queden fuera de la fiesta de enero. Ambos cuentan con pitcheo sólido, especialmente los primeros, y tienen un arsenal ofensivo que reafirma su estatus, especialmente los segundos.

Cardenales sumará al receptor Francisco Arcia, que aporta un buen madero y sobre todo defensa y conducción del juego. Ganó el Premio Pollo Malpica al mejor catcher del pasado campeonato y tiene experiencia reciente en las Grandes Ligas. Pronto se le unirá Felipe Paulino, que reforzará un bullpen que ya, por mucho, es el mejor del torneo. Y en Barquisimeto hay quien piensa en el utility Jecksson Flores.

El problema de los pájaros rojos estará en quiénes pueden marcharse. Ocurrirá, si Deiner López y Yonathan Mendoza, la llave de dobleplays, y posiblemente Arcia firman contrato de Ligas Menores. Por eso, el manager Luis Ugueto ha estado rotando a todos sus infielders, dando acción a la banca, a fin de que estén listos para la brega si los actuales protagonistas se marchan. Sería un golpe en la línea central.

Los rapaces pueden sufrir otro tanto con Alí Castillo. El impacto sería menor, si se toma en consideración que Castillo está recién llegado y los occidentales han ganado sin él. Dependerá de que le llegue una buena oferta, que en su caso no debería faltar.

La Guaira se ha destapado a batear y acaba de recuperar a Héctor Sánchez, que puede ser importante. La rotación ha enderezado últimamente, aunque todavía muestra lagunas, y el bullpen intermedio necesita mejorar. Con todo, la ofensiva les ha llevado a compensar carencias y viven su mejor momento en el torneo. No es un espejismo, necesariamente. Como tantas veces con los Tiburones, dependerá de cómo estén sus lanzadores.

El muy posible ingreso del Kid Rodríguez haría que los litoralenses sean difíciles de batir en el último tercio, al unirse a Rafael Cova y al cerrador Gregory Infante. La clave será que puedan aguantar hasta el séptimo tramo, cuando eso pase.

Aragua luce menos potente ahora que hace un par de semanas, porque su grupo de monticulistas perdió el paso y sus toleteros todavía no carburan. Los bengalíes necesitan sluggers con urgencia, maderos que puedan largar extrabases. Sin ellos, quedan expuestos ante los elencos con buen pitcheo.

Se especuló con la eventualidad de que Jesús Aguilar se sumara al lineup de los Tigres, apenas quedara en libertad en la MLB. Casi sucedió. Pero eso se desvaneció cuando fue tomado en waivers este lunes por los Marlins de Miami. Le tocará moverse a la gerencia, que ya hizo un gran trabajo al traerse a Jay Austin, uno de los mejores forasteros de la zafra.

Con Caribes la duda es doble. Por una parte está su pitcheo. ¿Podrá recomponerse la rotación, que hasta la tercera semana fue eficiente y que todavía hoy se ve bien, salvo por el lunar que representa Francisco Del Rosario? ¿Podrá el cuerpo de relevistas mejorar el deficiente balance de la primera mitad? Y por otro lado, están las inesperadas dudas con la alineación. ¿Qué pasó para que la tribu dejara de producir, si su orden de bateo todavía tiene los mejores nombres de la justa?

Anzoátegui necesita con urgencia que los tablazos reaparezcan y no vuelvan a marcharse más. Va a ser muy difícil cambiar por completo la cara del staff de monticulistas en solo cuatro semanas, en las circunstancias en que debe jugarse la contienda. Sin descartar contrataciones puntuales, el lineup está obligado a arrollar y a no dejarse amarrar, como sucedió en la reciente gira occidental, especialmente en Barquisimeto.

Margarita la tiene muy difícil. Comenzó con el roster menos experimentado y es muy poco lo que puede agregar, más allá del recambio de extranjeros que pueda ocurrir. Los insulares son últimos en conexiones de largo metraje, últimos en anotadas y average, en promedio de embasado y OPS, en slugging y bases alcanzadas.

El pesimismo sería menor si hubiera una respuesta positiva desde la lomita. Pero no es así. Las auspiciosas salidas del inicio se han desvanecido en las últimas dos semanas. La devastación que dejaron los Tiburones a su paso por Nueva Esparta expuso carencias severas de los Bravos, que hay que atender con urgencia. Para colmo, Omar Bencomo Jr. todavía no muestra su cara habitual y todos los abridores con más de dos inicios, salvo Henry Centeno, tienen efectividades por arriba de 5.06. Solamente los escopeteros caraquistas tienen peor registro global.

Los Eternos Rivales han compartido el sótano últimamente y el pesimismo entre sus seguidores es importante. Viven, sin embargo, realidades muy distintas. Los Navegantes se han ahogado en errores (son líderes con 47 pecados y 43 carreras sucias), mientras que el desempeño de los lanzadores de los Leones ha sido una calamidad, con una rotación inconstante y un relevo intermedio que hace agua.

Las mayores diferencias, sin embargo, están en el roster que cada uno prevé mostrar en esta segunda mitad. Ahí pudieran estar las claves entre la clasificación y la eliminación.

El Magallanes acaba de sumar a Oscar Hernández, un catcher que este año estuvo con Boston en las Grandes Ligas, y al centerfielder Cade Gotta. Prueban con el campocorto Raúl Navarro, como parte del rediseño casi completo de la línea central, y en cuestión de días agregaron a Félix Doubront y ahora a Wilfredo Boscán para la rotación, sin descartar el regreso del útil quisqueyano Adrián Salcedo para las últimas dos semanas.

Es verdad que salir de Pedro Rodríguez para apostar por Manny Acosta en el último inning está resultando muy caro. Pero está ocurriendo una transformación en Valencia que puede convertir a los turcos en otra divisa, incluyendo el liderazgo del temible cubano Adonis García, siempre y cuando los recién llegados puedan mejorar la defensa, el agujero que está hundiendo a la nave.

El Caracas, en cambio, decidió jugar sin todos sus importados, su pitcheo resultó el peor de la primera mitad y es muy poco lo que anuncia su alto mando. Mientras otros suman piezas, Wilfredo Tovar pudiera marcharse pronto, una vez que firme contrato en el beisbol organizado. Sería un golpe noble, por lo que el bigleaguer aporta con el madero y el guante.

Los capitalinos tienen la posibilidad de traer al menos dos brazos de allende las fronteras; hacer como el Zulia, que acaba de contratar nada menos que al tirador dominicano Alexis Candelario. ¿Lo harán? La oficina ha mantenido un discurso que habla de restricciones y austeridad, mientras los rivales golpean con fuerza un cuerpo de serpentineros que necesita ayuda con urgencia, so pena de no poder impedir una humillante eliminación.

@IgnacioSerrano

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