La pandemia por coronavirus covid-19 nos presentó varios desafíos. En épocas de cuarentena obligatoria, se modificaron hábitos y estilos de vida. En los peores escenarios, hay personas que se abrazan al deporte y no pretenden renunciar jamás a sus entrenamientos, como este atleta.

Para eso recurren a su creatividad y hacen lo imposible para continuar con su rutina de ejercicios y no perder su capacidad aeróbica.

Por ejemplo, José Uriburu, de 36 años de edad, triatleta de vocación y abogado de profesión corrió una media maratón (21 kilómetros) en su apartamento de Belgrano en una hora y 59 minutos. Lo hizo en un circuito de 40 metros que él mismo se inventó.

Atleta corre en el apartamento

El recorrido, repleto de obstáculos, poco le importó. Pasó por el balcón, por la sala y por una habitación.

«Me considero un fanático del deporte y muy inquieto. Cuando se anunció la cuarentena analicé cómo iba a hacer con el trabajo pero puse el entrenamiento al mismo nivel. Y ahora también corro en el departamento y me gustaría que más gente me acompañara desde sus casas», confiesa, entre risas, a La Nación.

La casa en estos días es un refugio para desafiar al movimiento. En ese sentido, Uriburu dice: «Pedaleo a la mañana temprano, de 5:30 a 8:30, estoy más arriba de la bici por la simple cuestión de que no puedo ir a nadar».

Y agrega: «Trabajo a la tarde y después meto alguna rutina de gimnasia. La abogacía requiere estar mucho tiempo sentado y cuando termino, lo único que quiero hacer es levantarme de la silla y salir a correr».

Desafié a mis amigos, dice el atleta

Quedarse adentro en estos tiempos no tiene que ser sinónimo de sedentarismo. Por eso, Uriburu advierte: «Empecé a dar ideas de correr adentro y todas fueron quejas o excusas. Entonces me propuse demostrar que se podía y empecé a desafiar a distintos amigos a que corran 10 kilómetros. Algunos se coparon y lo hicieron».

A pesar de correr los 21 kilómetros, nada lo conforma, por eso decidió subir la vara y el próximo domingo cuenta que va por 42 kilómetros.

«Al parecer es una idea loca y automáticamente empecé a recibir preguntas de cómo prepararse mentalmente», dice con ilusión.

Al ser consultado sobre cómo surgió la idea, el abogado deportista afirma: «A partir de que se dictó la cuarentena empecé a ver cómo podía hacer para correr. Aparecieron mensajes un poco inconscientes de algunos amigos qué preguntaban si se podía salir a las dos de la mañana».

A pesar de las limitaciones por el coronavirus, países como Italia, Francia y Bélgica permiten la actividad física en los parques, siempre y cuando las personas la realicen en soledad y por poco tiempo.

En Argentina, al iniciarse la cuarentena, surgió esa duda pero desde el Gobierno se encargaron de afirmar que está prohibido.

Su historia deportiva

En la vida de Uriburu, el deporte siempre lo movilizó a ir por más. De chico supo disfrutar del rugby y llegó a disputar un mundial con el seleccionado nacional sub 19. Después le llegaron algunas lesiones en la cadera que lo hicieron pasar por el quirófano.

Luego de varias operaciones de cadera, dejó el rugby pero siguió unido al deporte: empezó a correr y conoció el mundo Ironman Full (3900 metros de natación, 180 kilómetros en la bicicleta y 42 kilómetros corriendo). Lo que se dice, llevar su cuerpo al límite.

«Lo que busco con esta iniciativa de correr en casa es poder ayudar a entender la situación crítica que estamos viviendo hoy en Argentina y en el mundo entero a raíz del coronavirus y de poder ayudar a concientizar de la importancia vital que tiene que cada uno hoy se quede dentro de su casa», dijo.

Uriburu: «Me encanta que se encuentre en el deporte, una salida»

En tiempos de encierro, Uriburu mandá un mensaje: «Me encanta que la gente encuentre en el deporte una salida. Lo importante es mantenerlo en el tiempo y siempre poder hacerse un hueco. Cuando uno mira en perspectiva siempre se da cuenta de que hay tiempo y ahí es donde hay que meter el entrenamiento. Que el deporte le gane a las ganas de mirar televisión o quedarse tirado en el sillón», señaló.

Sobre los efectos secundarios y el impacto que sufren sus articulaciones durante horas de estar corriendo, dice: «Siempre le doy mucha importancia a los mensajes que me da el cuerpo. Es un tema de sensaciones. El cuerpo humano es tremendo en todo sentido y tanto es así que está preparado para transmitir mensajes antes de llegar a la falla. Solo hay que ser respetuoso de esos mensajes y saber interpretarlos. En mi caso, además de eso, elongo muchísimo cuando termino mis actividades».

Participó en los maratones de Berlín y Nueva York

Completó seis Ironman 70.3 y dos Ironman Full. Corrió las maratones de Berlín y de Nueva York, esta última con un tiempo de tres horas 15 minutos. Entre tantos sueños que habitan en él, pretende clasificar al campeonato mundial de Ironman.

Termina: «Todo esto me motiva a seguir por el camino del entrenamiento. ¿Qué me queda hacer en el deporte? Disfrutarlo. Siempre voy exigiéndome. Quizás mi manera de disfrutar sea exigirme».