Tyler Skaggs nunca fue más protagonista en un juego de Grandes Ligas como la primera noche en que los Ángeles jugaron en Anaheim sin él.

Los querubines retomaron la acción este viernes, después de la pausa del Juego de Estrellas, y prepararon un homenaje al fallecido lanzador, muerto en Texas por causas todavía no conocidas, durante la gira del equipo antes del Clásico de Julio.

Todos sus compañeros llevaron el número 45 y el apellido Skaggs en la espalda. Y en ese emotivo ambiente, delante de su madre y sus seres queridos, completaron nada menos que un encuentro sin hits ni carreras.

Taylor Cole, trabajando dos innings en plan de “opener”, y el dominicano Félix Péña, con un impecable relevo de siete entradas, se combinaron para forjar la hazaña, en la que participó el venezolano Luis Rengifo como segunda base.

Rengifo entró al duelo como reemplazo defensivo, con los serafines arriba de los Marineros de Seattle con comodidad, 13 carreras por 0. Y tuvo la fortuna de ser quien tomara el último batazo, un rodado que depositó de inmediato en el mascotín del quisqueyano Albert Pujols, para desatar una fiesta.

Decenas de miles de aficiones aplaudían en las tribunas. Cientos de ramos, peluches, globos de helio y notas de condolencia se amontonaban en las afueras de Angel Stadium. Skaggs estaba allí, presente de muchas maneras.

El no-hitter se concretó a dos horas de dar las campanadas del 13 de julio, fecha natal del malogrado zurdo, y los serpentineros californianos se enfrentaron a 28 rivales, la edad que habría cumplido el monticulista, destacó el reportero estadounidense Darren Rovell. Los Ángeles anotaron 7 en el primer tramo y 13 en total, haciendo pensar también así en el día de cumpleaños del recordado tirador, quien vio la luz en una fecha en la que igualmente hubo un no-no combinado, en 1991. Y su amigo Mike Trout descargó un jonrón de 454 pies en ese acto inicial, distancia que permite leer el número 45 hacia adelante y hacia atrás.

“Siento que este es en parte un no-hit no-run de Skaggsy”, declaró el manager Brad Ausmus a la agencia The Associated Press y otros medios de comunicación. “No creo que por la cabeza de nadie pasara que, en la noche en que homenajearíamos a un compañero caído, anotaríamos 13 rayitas y lanzaríamos sin hits”.

Es el segundo duelo sin imparables de 2019, luego del conseguido por el ex caraquista Mike Fiers con los Atléticos de Oakland. Es el undécimo en los anales de los serafines. Es el décimo tercero de manera combinada en la historia de la MLB.

La madre de Skaggs hizo el pitcheo ceremonial, antes del tope, y el equipo le presentó obsequios y afecto. La fanaticada portó carteles y mensajes emotivos en memoria del siniestro, que amaneció muerto hace casi dos semanas en su hotel de Dallas, sin que la policía haya revelado todavía las causas de su muerte, pero sin que se sospeche aún de la posibilidad de que haya ocurrido un crimen, al menos oficialmente.

La familia del jugador pidió a las autoridades discreción en el manejo del caso, hasta tanto no esté definido el motivo del fallecimiento. Se espera que la investigación arroje un resultado en agosto, luego de los exámenes forenses.

“Pude sentirlo todo el tiempo conmigo”, aseguró Peña. “Todo el tiempo, sobre el montículo, trataba de recordar lo que él me decía: ‘Mantén el foco, mantén el foco’. Así me decía él”.

“Él probablemente está por aquí, diciendo que somos unos duros”, intervino Trout.

El venezolano Omar Narváez fue una de las víctimas. Actuó como catcher de los Marineros y rompió el Juego Perfecto, al tomar el único boleto de Seattle, entregado por el dominicano.

Trout se quitó la camisa y caminó al morrito después del abrazo y la euforia colectiva. La tendió en la loma, al lado del gran número 45 que decoraba el lugar, y todos los demás miembros de los Ángeles hicieron otro tanto. Allí se abrazaron en círculo y posaron para las cámaras, con Skaggs plenando el ambiente y su memoria llenándoles el corazón.