Instagram
Foto: Getty Images

La red social de fotografías Instagram siguió los pasos de Facebook, su propietaria: ya permite a los usuarios denunciar informaciones que consideren falsas. Esto hará que sean revisadas por un grupo de verificadores.

«A partir de hoy, la gente puede avisarnos si ve contenido en Instagram que cree que es falso. Nos estamos esforzando mucho para limitar la propagación de desinformación a través de nuestras aplicaciones y planeamos compartir más actualizaciones en los próximos meses», indicó en un comunicado la portavoz de Instagram Stephanie Otway.

Si un usuario detecta una entrada que considera falsa y quiere alertar a la empresa, deberá hacer clic sobre los tres puntos que aparecen en la esquina superior derecha de la image. Luego marcar el contenido primero como «no apropiado». Y, cuando se le pregunte el motivo, indicar que es «información falsa».

Los contenidos que sean así marcados serán posteriormente revisados por un equipo de verificadores independientes.

En caso de que estos confirmen que se trata de falsedades, las entradas perderán relevancia en la red social.

Es decir, dejarán de destacarse y será más difícil que lleguen a nuevos usuarios.

Sin eliminar

La compañía con sede en Menlo Park (California, Estados Unidos) indicó, sin embargo, que en ningún caso se eliminarán las imágenes.

Hasta ahora estos verificadores ya operaban por su cuenta, pero resultaba imposible para un internauta particular denunciar contenidos que no se ajustasen a la verdad.

Esta función está disponible desde hoy mismo en Estados Unidos y tardará unas dos semanas aproximadamente en ampliarse al resto del mundo.

A diferencia de lo que ocurre en el caso de Facebook, el usuario de Instagram que comparta contenido que alguien denuncie como falso no será informado de ello, ni tampoco de la resolución que finalmente adopten los verificadores con respecto a esa entrada.

Las empresas tecnológicas, y muy especialmente las redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, se encuentran bajo una gran presión mediática, social y por parte de los reguladores en todo el mundo para que eviten la propagación de informaciones falsas, en particular durante procesos electorales como ocurrió en las elecciones presidenciales estadounidense y brasileña de 2016 y 2018 respectivamente.